
Diciembre 2017.
Parte 1
| O |
nasis tenía ya diez días hospitalizada. Bethanny y yo solíamos turnarnos para quedarnos cada noche junto a ella. Mi pequeña niña, dulce e indefensa, se aferraba a mi relicario cada vez que tosía.
Onasis parecía no querer mejorar, no del todo. Habían días en que se sentía mejor y su fiebre disminuía, otros simplemente empeoraba. Un día estuvo todo el día dormida, sedada por los medicamentos.
Al octavo día, sucedió lo que temíamos. El doctor nos dijo que Onasis empeoraba, tenía pulmonía, consecuencia de su enfermedad anterior. Eso no hizo más que preocuparnos. Por suerte, ya que no faltaban muchos días para año nuevo, Cameron no tenía que asistir a clase ni trabajar, así que eso era un problema menos.
Eibhlin, Alexis, las mellizas, mi padre y los de Cameron, estuvieron siempre yendo y viniendo, llenando a Onasis de flores y hermosos peluches de colores. Eso la hacía sentir muy bien, aunque siempre decía que no le dieran más pues ya tenía demasiados.
Con respecto a mi bebé. Nadie decía nada, comencé a pensar que Cameron les había explicado y dicho que no lo nombraran. Y me alegró que lo hiciera.
Por otro lado, Bethanny parecía más confundida que preocupada o triste, solía estar junto a mí todo el tiempo, aunque a veces pasaba días enteros sin dirigirme más de un par de palabras. Le atribuí su malhumor a la preocupación, supongo.
El día de fin de año llegó, y los médicos insistieron en que Onasis podía recibir el nuevo año en casa. Pero ninguno de nosotros aceptó. Preferimos estar todos juntos en la clínica que arriesgar la vida de Onasis. Sé que suena dramático, pero yo no estaba dispuesta a arriesgarme, o mejor dicho, arriesgarla.
31 de Diciembre. Nos encontrábamos Eibhlin, Bethanny, Alexis, papá, las mellizas, los padres de Cameron, él y yo. Por suerte la clínica en la que estábamos era lo suficientemente costosa para ser lo suficientemente grande para que nos permitieran a todos estar juntos ese día.
Yo no bebí sangre en todo ese tiempo, no me lo permití, y tampoco fue un gran problema. La verdad, estaba empezando a controlar mi sed. Pero sabía, muy en el fondo, que cuando todo esto acabara y mi sed volviera, sería de una forma excesiva.
La clínica tenía una plaza aérea bastante hermosa y espaciosa, donde los padres de Cameron, Alexis, mi padre y las mellizas pasaban la mayoría del tiempo, para no molestar a Onasis. En cambio, nosotros cuatro éramos incapaces de separarnos de ella.
-¿Dónde está Andie?- Pregunté por fin, la curiosidad me mataba.
-¿Quién?-
-Andie-
-Oh, ella. No lo sé-
-¿Qué sucedió?-
-Me cansé de sus niñerías-
-¿La dejaste?- El asintió. Agradecí que fuera verdad, pero aparentemente, Andie ya se había ido.
Faltaban una hora para el año nuevo, Onasis acababa de despertar, las mellizas estaban a su lado, jugando con los peluches de Ona. Todos habían entrado, nos habíamos sentado en todos lados pues no habían sillas suficientes.
Bethanny estaba sentada en el regazo de Eibhlin y Alexis en el de mi padre. Yo tenía una silla individual para mí sola. Cameron estaba en el suelo, a mis piernas. Y los padres de Cameron estaban en el sofá del fondo.
Habían traído comida y bebida, así que todos teníamos la boca llena, riendo y hablando. Alexis tenía una cámara nueva y no paraba de tomar fotos a todo lo que se moviera.
A mitad de la conversación, Bethanny me miró. Su mirada cayó sobre mí con un peso increíble. Obligándome a mirarla. Me guiñó un ojo, sonrió e hizo un leve gesto con la cabeza para salir.
Me reí al ver que todos reían, sin saber porqué lo hacían.
-Ya vuelvo, quiero tomar algo de aire fresco- Dije, disimulando. Sabía que Bethanny necesitaba hablar conmigo. Pero no sabía sobre qué.
-Iré contigo- Dijo antes de que Cameron se ofreciera.
-¿Estás bien?- Preguntó él. Preocupado, como supuse.
-Sí, no importa- Besé su cabello y salí.
Sentí la curiosa mirada de la madre de Cameron sobre mí. Esa mujer era muy sabia e intuitiva. Por alguna razón tuve miedo.
Caminé, con la mano sobre mi vientre. Sabía que si mi bebé estuviera allí, estaría realmente preocupado. Pero no estaba.
Salimos a la plaza. Donde habían un par de niñas corriendo de un lado a otro. Riendo. Y personas, hablando y riendo, mirando el cielo como si no hubiera algo más hermoso.
Yo sabía que había algo más hermoso. Y estaba junto a mí.
-¿Qué sucede Beth? Pregunté algo temerosa, sentándome al final de la plaza, donde nadie nos podía oír.
-¿Estás bien?-
Me sorprendió su pregunta. Pero intenté mantenerme calmada. Mis hormonas me tenían alterada. Sentía que podía romper a llorar por cualquier cosa.
-Sí. Beth, ¿Qué pasa?-
-Tranquila, ¿sí?- Me encogí de hombros. Incapaz de responder.
-Samantha…Yo no sé si este sea un buen momento. Pero si no lo hago ahora, sé que lo lamentaré más tarde-
Suspiró. Yo tragué saliva. Miró alrededor, imitando a las personas de allí. Y sonrió al ver el cielo, con pocas estrellas y casi sin luna. Luego me miró a mí, y su tez se tornó rosada. Sus ojos brillaron de un intenso color verde y sus labios temblaron ligeramente. Quise abrazarla, para calmar sus nervios. Pero era imposible hacerlo si yo misma estaba muy nerviosa.
-Samantha, tu…yo…mi…-Suspiraba y se mordía los labios entre cada palabra, apretando los ojos-
-Dime, Beth, tranquila- Cerró los ojos y suspiró.
-Te amo Samantha-
Sinceramente, no me sorprendió, sabía que algo así se avecinaba. Pero aún así, siempre me sentía increíble cuando me lo decía, sobre todo de esa manera.
Abrí la boca para hablar pero negó con la cabeza.
-No, no. Espera, no he terminado- Apretó los labios- Samantha. ¿Amas a Cameron?-
Me sentí abrumada, a punto de llorar.
-Claro que lo amo Bethanny. Pero, ¿por qué lo preguntas?-
Vi como sus lágrimas luchaban por salir, mientras ella hacía un gran esfuerzo por mantener la compostura.
-¿Me amas?-
-No entiendo…-
-Responde-
-Sí- Suspiró.
-¿Lo suficiente para huir conmigo?-
-¿Huir? ¿Te estás volviendo loca?-
-Lo sabía- Suspiró e hizo ademán de levantarse, la tomé por el brazo y la obligué a sentarse.
-No, ahora terminarás de hablar-
-Samantha. No tienes ni idea, ¡Ni idea!...de lo que se siente vivir así. No sabes cuánto te amo. Ni lo que se siente tener que despertar y saber que al bajar, te veré allí, mirándolo de la manera en la que amaría me vieras a mí. No sabes lo…doloroso que me era tener que acariciar tu vientre, y verte allí, embarazada de ese hombre. Te podría jurar, Samantha, que él no te ama como lo hago yo.
>>Cada noche me acuesto con la esperanza de que despiertes a mi lado y me digas “Te amo, seamos felices” O algo así. Sinceramente, me conformaría con que despertaras a mi lado, o que no despertaras junto a él. A veces, los escucho, Samantha, me doy cuenta de cuando hacen el amor, a pesar de que sé que luchas por que Onasis no sepa. Pero lo sé, y me duele. Me duele saber que es algo que jamás harás conmigo. Pero creo que más me duele que estés aquí, diciéndome que me amas. Pero que también lo amas a él.
>>Siento que todo es inútil. Hasta que hace un par de semanas, pensé, sólo pensé, que después de todo esto. La cosa de la sangre, Adrián, y Onasis. Quisieras alejarte de todo. Comenzar una nueva vida. Donde tú y yo vivamos juntas, felices, viviendo de la sangre. Criando a Adrián. Porque sí. Pensaba criarlo y amarlo como a mi propio hijo, ignorando quién es su padre. Y no me importa si no quieres ser…Mi pareja…No, Samantha, yo sería la mujer más feliz si aceptaras irte conmigo y alejarnos de todo esto. Eso es todo lo que necesito.
>>Si dices que no, seguiré amándote y deseando esto por el resto de mi vida. Y juro que nada cambiará. Pero si dices que sí, me harías la mujer más feliz del mundo, y me encargaría de que jamás volvieras a derramar una lágrima en tu vida. Ni una Samantha, ni siquiera una parecida a las que estás derramando justo ahora.
Estaba llorando. Yo estaba llorando.
Bethanny era mi mejor amiga, y yo la amaba. La amaba muchísimo, sin tener ninguna razón en específico.
Quizá era su constante olor a uvas, su hermoso y brillante cabello dorado, sus labios carnosos o sus excitantes ojos verde manzana.
No lo sé. Pero algo sí sabía, y era que Bethanny podría esperar toda su vida por mi respuesta. El problema era si yo podía responderle.
-Beth…-
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada